Efecto llamada o efecto muerte. Supervivencia

A veces no hay derrota mayor que aceptar el marco del enemigo aunque sea para desmontarlo. Se habla constantemente de efecto llamada. Efecto llamada. Efecto llamada. Efecto llamada. El propio efecto llamada es una víctima de si mismo y acaba llamando a que se hable constantemente de él. Yo voy a cometer ese mismo “pecado” pero trataré de dar una alternativa para dejar de hablar de él y hablar del efecto que realmente se trata de producir.

Se supone que los efectos son “cosas producidas por una causa”. Quienes inventaron este engendro conceptual vienen a aseverar que la causa de la llegada de inmigrantes a un país determinado son las facilidades que se dan a la hora de entrar y establecerse en él (sea por políticas migratorias en si, o de rescate en el mar). Esto puede tener cierta lógica si pensamos en la inmigración por así decir “estructural”. La que no responde a unas causas concretas, sino que se encuadra más en casos aislados de personas de distintas partes del mundo que por razones relativamente individuales deciden cambiar de país de residencia (o empresas… Seguro que no les parece mal el efecto llamada a empresas por bajar los impuestos), pero cuya situación económica y social no es grave. Es por otra parte una inmigración que suele tener menos barreras de entrada por parte de los países receptores. Y curiosamente en la que piensan la mayoría de liberales cuando hablan de “libre circulación de personas y capitales”. Es una cara tan amable del concepto inmigración que estas personas ni siquiera serían llamadas inmigrantes, ni su identidad se vería tan adosada a ese concepto en el trato que recibirían. Es muy llamativo como no dejan de morir INMIGRANTES constantemente. Es un alivio que sean inmigrantes y no seres humanos.

Volvamos al supuesto “efecto llamada”. Como decía, las facilidades para entrar y asentarse en uno u otro país podrían tener cierto efecto a la hora de elegir un destino, así como otras MUCHAS consideraciones. Pero jamás serán LA CAUSA, o el motivo por el cual una persona o un grupo de personas deciden cambiar de país. Es de una incapacidad de ponerse en el lugar de otros seres humanos que están en otras circunstancias, muy seria, creer que unas personas están tan tranquilas en su hogar, y de repente oyen que en otro país distinto, pueden ser acogidos, y de repente “hacen la maleta”: “Cariño coge los trastos que nos vamos pa’ España, que allí te acogen”. Claro, tiene toda la lógica del mundo, y todos actuaríamos así (WTF?). Por cierto, inciso importante. Si ese efecto llamada tuviera algún tipo de lógica, los mayores instigadores de él serían todos aquellos que se dedican a propagar bulos sobre que los inmigrantes cobran 6246275327 millones de euros nada más llegar. Y que sorpresa! Son los mismos que defienden la existencia de ese supuesto efecto llamada.

Voy a hacer de hecho algo que me resulta muy divertido: Me voy a cagar en la lengua castellana porque es un efecto llamada muy importante para todos aquellos inmigrantes de países de habla hispana. Así que propongo que hay que abolir el castellano y pasarnos a hablar solo Catalan y Euskera (por joder). Es más, no; eso es demasiado “mainstream”. A partir de ahora aquí solo se hablará en Bable! Eso reducirá un montón la cantidad de inmigración que recibimos de esos países al reducir el “efecto llamada”. Por supuesto, esas personas una vez hecho esto, dejaran de tener “ganas” de emigrar. Problema resuelto!

Por recapitular lo dicho hasta ahora y volverme a poner serio de nuevo: Las personas que por una situación de emergencia social, económica o de amenaza a sus propias vidas deciden emigrar, no son “llamados” por ningún tipo de política que se haga en los países receptores. Son llamados por su desesperada situación y su instinto de supervivencia. Algo que todos los humanos compartimos. Además, que no toquen en tu puerta, no resuelve el problema. Su situación sigue siendo desesperada. Y aquí no voy a tocar otro tema, pero es de vital importancia: La razón de la situación desigual entre los distintos países no se debe a que ha habido unos países “mejores y mas chulis” que han sabido hacer las cosas bien y por eso están mejor, y otros incivilizados y “estúpidos” que por eso son pobres, corruptos y malvados. El sistema mundo no es un juego de casos individuales que no han interactuado entre ellos y cuya “puntuación” depende de si mismos. Solo diré: Colonialismo, guerras, extractivismo, capitalismo, y uno puede hacerse una idea grosso modo de que la responsabilidad es como mínimo compartida, y eso haciendo un ejercicio autocomplaciente de equidistancia. Aún así, en este tema me voy a quedar en la superficie porque excede con creces mi objetivo y mis capacidades para este texto concreto.

Como se podía adivinar desde el título, intento demostrar, no solo que el efecto llamada es una falacia total, y que lo que existe, es en todo caso un efecto “huída”, o efecto “supervivencia”

Sino que además, los que se empeñan en dar la brasa con el efecto llamada, o se muestran de alguna manera equidistantes ante él, lo que están haciendo en el fondo es defender la puesta en práctica de un efecto muerte, desincentivador. Que se sepan las dificultades, peligros, y la posibilidad de muerte y enorme sufrimiento que entraña embarcarse en el “viaje” de intentar refugiarse o asilarse en tal país (pero no ataca ni de lejos las causas reales de la inmigración por necesidad). Este efecto muerte, además de perverso e inhumano, es tremendamente ineficaz, y con suerte pasa por una especie de estrategia del avestruz, donde se intenta invisibilizar el problema, deshumanizar a las personas, y contentarse con que el “problema” no llegue a tu portal, pero en ningún caso, deja de existir. Al final nos suena todo como esa persona que a veces pudimos ser en la infancia, que no acosaba a otros, pero si reía las gracias, y que si luego se lo echaban en cara, estábamos más concentrados en esquivar la culpa e indignarnos que en asumir nuestra responsabilidad sin fustigamientos y atrevernos a sentir lo que esa otra persona pudo pasar, y poder aprender. Siempre con estrategias defensivas… “Tu también te reías” “Eran cosas de críos” “Es que no sabía adaptarse” “Mételos en tu casa” “Yo no tengo la culpa de que sean pobres” o el super naturalizado “Si quieren algo que trabajen” (la próxima vez que veáis a alguien tirado en el suelo desangrándose preguntarle antes de ayudarlo si trabaja).

Lo llamaría sin sonrojarme políticas cobardes de exterminio, pero me parecía que “efecto muerte” tenía un resonar más poético.

7 comentarios en “Efecto llamada o efecto muerte. Supervivencia”

  1. Aunque te doy toda la razón… Obvias cosas importantes a tener en cuenta también. África entera a sido brutalmente saqueada a todos los niveles imaginables, desde su extracción masiva de minerales y piedras preciosas al secuestro y esclavitud de sus habitantes…Y para mí, nada de lo que haga ahora Europa puede compensar esos años… pero… Actualmente, ayudar supone desestabilizar la ya frágil economía Europea… Es injusto, inhumano (entendiendo que el humano se ayuda y respeta), pero económicamente más viable cerrar fronteras. Desde que vi la primera noticia en televisión sobre las pateras que llegaban por el estrecho que pensé que la solución pasaba por crear empleo en los paises de origen. Hay muchas fábricas que podrían conseguir la materia prima del mismo país y así ayudar al sector primario autóctono y generar más empleo con el secundario… Con un acuerdo europeo para que cada país incentive a las empresas a crear industria en paises africanos debería aminorar considerablemente el problema… Soy un ignorante y ni sé si eso se hace ni si de verdad ayudaría significativamente, después de todo hay más y varias problemas en cada país africano que son motivo de huida… Lo que admito es que es una situación delicada, no se puede decir simplemente que hay que abrir fronteras y ayudar a que vengan todas las personas que quieran y necesiten acogida, tal y como somos los humanos eso generaría una gran cantidad de problemas que pasarían desde el racismo, gettos, aumento de la criminalidad (por la propia dificultad de adaptación, empleación…) y otra larga lista. En fin, ¿qué propondrías? No vivimos en un mundo justo, jamás lo fue, jamás lo fuimos, no vamos a cambiar una naturaleza tan arraigada de un día para otro por mucha humanidad que queramos; si lo piensas fríamente ya hemos mejorado bastante con el hecho de inventar los derechos humanos (aunque se violen), ongs de mil tipos luchando por mil causas, plataformas ciudadanas… Quizá con los gobiernos no se puede contar pero la bondad humana tiene otras vías y puede que sea la primera era en la historia donde tenemos tantos instrumentos de ayuda social, aunque parezca poca.
    Gracias por este artículo, saludos.

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    1. Creo que no es incompatible buscar soluciones yendo a la raíz de los problemas en los países de origen (o al menos dejar de favorecer las causas que provocan parte de esa inmigración por necesidad), con el hecho de que una vez las personas ya están en situación desesperada, las salves como mínimo la vida, y ya podemos ir ascenciendo en humanidad según como las trates después de eso. Se trata de pensar en recursos en lugar de dinero, cifras y estadísticos artificiales y artificiosos. Si hay recursos para incentivar unas mejores condiciones de vida en esos países, como ponías de ejemplo, será que también hay recursos para al menos salvar esas vidas y tratarlas dignamente mientras se trabaja activamente en lo primero. No es un dilema. No son incompatibles.

      Y tampoco se trata de justicia en un sentido de culpas ni de compensar nada del pasado. Pero lo que está claro, es que para que unos dejen de perder tanto, hay gente que va a tener que dejar de “ganar” tanto. La solidaridad no es un simple bello deseo de que todos estemos bien, es sobretodo, estar dispuesto a perder (y no se trata de unos euros que cada uno done a una ONG para que se palien las consecuencias de la desigualdad, sino que se revierta esa estructura, y eso significa cambiar de modelo. Económico, de reparto, de responsabilidades, derechos, etc.)

      Un saludo y gracias por comentar

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      1. Eso significa una revolución como tantas otras destinadas a un fracaso bañado en sangre… Pero como utopía es hermosa… Y sí, estoy de acuerdo… Qué bonito sería si la ambición no tuviera más hambre cada vez que come… Un saludo y gracias a ti por escribir.

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